Nube y Agua

Nube y Agua
El desapego de las nubes...la humildad del agua

viernes, 18 de mayo de 2012

El Capitán Chimista... ha muerto.


  El Capitán Chimista es un personaje de las novelas de Pío Baroja dedicadas al mar, "Pilotos de Altura" y "La estrella del Capitán Chimista".
  El Capitán Chimista, es también el nombre del barco de mi entrañable amigo Alfonso Adiego, un Bavaria 46 en el que daba sus clases prácticas de náutica.
   Conocí a Alfonso allá por Septiembre del 2003, cuando me matriculé en una academia para sacar el título de Capitán de Yate. En Noviembre teníamos previsto cruzar el Atlántico hasta Santo Domingo en una regata que organiza la revista Skipper. Al menos en teoría alguien, debía tener una titulación en el barco, que te habilite para navegar sin restricciones de distancia.
  Me había comprado un libro con todo el programa del título y la verdad, era como la Biblia: gordo e incomprensible. Encontré una academia que preparaba para los títulos náuticos y allí conocí a Alfonso. Nadie más en clase. Sólo nosotros dos, por lo que casi era una clase particular.
   Desde el principio congeniamos. Capitán de la marina mercante, abogado -hizo la carrera navegando- y posteriormente paso a la Armada.Era una persona cultísima que no soportaba la mediocridad y la estupidez... Compartíamos esa pasión especial por "la mar" y  la astronomía.
   Lo que en el famoso libro ocupaba páginas y páginas de explicaciones farragosas, él lo conseguía aclarar en un puñado de folios. Triángulos esféricos, manejo del Almanaque Náutico, posición  por Rectas de altura, cálculos de rumbos para pasar a una determinada distancia de otro barco, calados, asientos del buque, escoras, carenas líquidas... todo lo conseguía resumir y aclarar en poco espacio. Tanto es así que aunque había tenido poco tiempo para preparar el examen me presenté a todas las materias ,( generalmente se suele hacer en un año), y entre lo que me enseñó en esos meses y que el examen no fue excesivamente complicado conseguí aprobar a la primera.
   Este éxito le animó posteriormente a montar su propia academia, Escuela Mar Menor, (entren en el enlace y verán muchas fotos) y alquilar mi barco -igualito que el Capitán Chimista- para dar clases prácticas.
   Fueron unos años, en los que la hinchazón de la burbuja, supuso un crecimiento excepcional de la náutica de recreo. Muchísima gente se sacaba las diferentes titulaciones y todos los fines de semana teníamos prácticas de navegación donde la gente aprendía a manejar "la alidada azimutal" como le gustaba a él  llamar  al compás de marcaciones o un sextante para tomar alturas de astros y luego hacer las rectas de altura o bien situarse con él con tres referencias a tierra mediante la técnica de ángulos horizontales.
   ¡Había que ver la cara de pasmo de la gente cuando después de realizar los cálculos la posición salía tan exacta como con el GPS!
   En sus clases,  primero en el Unsui y luego en su gemelo, el Capitán Chimista, no sólo se aprendía a navegar. También se explicaba de forma contundente la "Navegación Gastronómica" Además de ponernos ciegos, se aprendía a comer sin poner todo el barco lleno de migas y manchas o vinos derramados.
   Por la tarde, ya con más viento nos liábamos a dar bordos a vela, mientras iban cayendo pequeñas y sucesivas dosis del "pajarico" (The famous Grose).
   La gente quedaba generalmente tan encantada, que incluso bastantes repetían, (sin costo), las veces que querían. De hecho tenía un alumno que aun después de aprobar Capitán de Yate, siguió yendo a clase varios años por el buen rato que pasaba.
   Desgraciadamente, el año pasado en el mes de Julio, le diagnosticaron un cáncer de pulmón. Entró en esa fase de quimioterapia, radioterapia, PETs, visitas al médico... Al principio todo parecía que se estaba ganado la batalla, los tumores se redujeron. Él, en los ratos que podía se escapaba a su Capitán Chimista,. Le instaló todo lo imaginable que se puede instalar a un barco. Era un manitas de la electricidad y la electrónica. Cuando me lo enseñaba y le mostraba mi asombro... me lo instalaba también en el Unsui.
   Hizo charters, continuó dando prácticas dio clases hasta el final... pero cada vez se encontraba más limitado.
   Al final ayer, todo se precipitó y murió a la una  menos cuarto de la mañana.
   A mi me da la sensación de que cuando muere el patrón-armador de un barco, es como si hubiese muerto también el barco de alguna manera.
   Me puedo imaginar la tristeza y soledad del Capitán Chimista, por la que sentimos su familia y amigos que tantos buenos momentos pasamos con él...
   Aunque estos desenlaces son previsibles y de alguna forma se cuenta con ellos... nos hemos quedado... derrumbados...
   Deja un hueco en nuestras vidas muy difícil de llenar...
   Aunque en estos casos, creo que lo mejor es recordar ese poema japones...
    No lloréis sobre mi tumba. No estoy allí, no es allí donde reposo. Me convertí en mil vientos. Ahora soy mil vientos Que surcan la intensidad del cielo.
    En otoño, luz que alumbra los campos, En invierno, nieve que brilla como diamantes, En la mañana, el pájaro que os despierta, En la noche, la estrella que os vela.
    No lloréis sobre mi tumba. No estoy allí, no estoy muerto. Me convertí en mil vientos. Ahora soy mil vientos Que surcan ya la inmensidad del cielo.
    Mil vientos Que surcan la inmensidad del cielo… La inmensidad del cielo…
   Un abrazo Alfonso, donde quiera que te encuentres. Nos veremos.

8 comentarios:

  1. Me acabo de enterar... aún impresionado.
    Maestro sabio y paciente.
    Espero que encuentre buena mar y paz infinita allá donde va.

    ResponderEliminar
  2. Sí Jorge, todos estamos impresionados. No esperábamos que fuese tan rápido y tan brutal.
    Seguro que encuentra lo que dices.
    Un abrazo
    j

    ResponderEliminar
  3. Retornó al inmenso océano...

    _/\_

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y seguro que se esta inflando a navegar ...
      Un abrazo
      j

      Eliminar
  4. Lamento lo de tu amigo, Unsui. Sé de ese dolor...
    Pero, ¡cuánta verdad lo que expresa el poema final!
    Al igual que las palabras de tus amigos que me han precedido.
    Está en el viento y está en tu corazón...

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Juan Carlos..Es triste,pero es así...
      Le echaremos de menos.
      Un abrazo largo
      j

      Eliminar
  5. Feliz viaje navegando por la luz infinita Alfonso.

    Mis condolencias Unsui.

    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar