El confinamiento parece que poco a poco toca a su fin. El gobierno emite unas normas de desescalada, (que para satisfacción de los que no lo tragan, cambia cada diez minutos), que pretenden la vuelta a la "normalidad", es decir al disparate anterior al coronavirus. Independientemente de las, al menos aparentes, estupideces de las normas, como era de esperar, ha contado con la crítica rabiosa de la Oposición. !Qué palabra ésta, Oposición...!¡ Lo dice todo! Su función es oponerse a lo que diga el gobierno. Como norma, luego las racionalizamos, pero de primeras, me opongo. No digo que no sea necesaria la crítica, hasta la oposición en bastantes casos, pero es que no es eso. Hay unos que mandan. No me gustan, además atentan contra mis intereses particulares, (convenientemente envueltos para regalo de las masas, en banderas y valores intangibles entrañables), pues hago todo lo posible para quitarlos de en medio. Vale todo. Mentir es fundamental. Al cabo de un tiempo lo consiguen, entonces la cosa sigue igual, pero el gobierno pasa a la oposición y viceversa. Las leyes que habían implantado unos son anuladas y los nuevos implantan las contrarias. Esta sin razón cuenta con el apoyo del respetable que, visceralmente, votan a unos y otros para fastidiar a los que no piensan como ellos. Los medios de desinformación, controlados por los poderes fácticos y financieros echas leña al fuego para cabrear al rebaño. En fin...
Antes de seguir, les propongo un experimento de física absurda. Tomen un recipiente, viertan agua en él. Tomen una pajita, llévensela a la boca por un extremo. El otro lo introducen en el agua. Chupen, verán que sube el agua por la pajita y beben. Ahora lo contrario, soplen. El aire baja hasta el liquido que se llena de burbujas. Ahora intenten hacer las dos cosas, pero a la vez....¿ Qué? Pues eso es más o menos el desescalonamiento. Aún hay nuevos casos de infección, sigue muriendo gente, mucha población no tiene anticuerpos y hay riesgo de que al aumentar los contactos haya un repunte de la pandemia, más muertos. Si eso pasa, la culpa será de este gobierno bolivariano, "asesino de españoles". Por otra parte, si no se va dulcificando el confinamiento, la economía va a seguir en caída libre, (se estima un descenso del PIB del ¡ 30%!). Si no se vuelve cuanto antes a la normalidad, la culpa del descalabro económico será del gobierno comunista bolivariano. O sea, que el gobierno caerá sí o sí en unos meses, por malos y bolivarianos. ¿La oposición propone alternativas razonadas? ¡Nooo!. ¿Para ayudarlos y que se vayan de rositas? Las mismas medidas o similares si las tuviesen que tomar la ahora oposición, serían defendidas, razonadas y apoyadas. En fin, "cuanto más corras, más te duela y si te paras revientes". Cuanto peor mejor.
En redes sociales, grupos de whats app, la guerra civil está declarada mediante insultos, impropios de gente que ha ido a colegios de pago, bulos que no se sostienen, pero que animan al rebaño, banderitas, himnos...etc. Uno, en su incorregible estupidez, piensa que en el patriotismo se debería demostrar mediante la solidaridad, evitando crear estados de ánimo exaltados, no desinformando, proponiendo medidas y correcciones... en fin no poniendo zancadillas. Y eso no implica tragar y someterse o no criticar lo que esté mal. Criticar, como alguien cercano, al que se quiere corregir de un error por su bien y el nuestro no despellejar.
Palpo en el ambiente que me rodea un ambiente guerra civilista verbal. Hay mucho odio. De momento se queda a nivel verbal, pero cuando llegue en toda su intensidad la segunda ola del tsunami, la de la crisis y nos pille empobrecidos, no me extrañaría que se pase a la violencia. En este país tenemos larga experiencia y somos buenos en esto...
En otros ambientes lo que impera es un estado , para mí, de ingenuidad. Durante la cuarentena hemos sobrevivido sin cantidad de cosas o actividades que considerábamos irrenunciables. La naturaleza se ha recuperado en gran medida, nos hemos vuelto, según parece más solidarios, menos individualistas. Se cree que el "palo" ha sido suficiente para que una vez que acabe esto, salgamos transformados... Perdonen, pero viendo lo que veo y las ilusiones del personal para una vez que acabe esto, no apuntan a ninguna transformación. Creo que será parecido a una estampida (si las economías particulares se lo pueden permitir)
Tenemos que entender, que el medio ambiente no se salva por reciclar los innecesarios envases de platico o cristal. No se salva por no coger el coche para comprar el periódico en las esquina, o moderar la climatización excesiva de locales cerrados. Si queremos de verdad protegerlo, hay que renunciar a muchos placeres -lícitos- que ahora, (antes), disfrutamos. Es otro modo de vida, menos espectacular y regalado. Lo que pasa es que ese decrecimiento voluntario, choca frontalmente con nuestro natural egoísmo, con la publicidad que como la zanahoria y el burro nos lleva a correr del último modelo de coche, del nuevo móvil o a comprar ropa como si fuera papel higiénico al comienzo de una cuarentena. Todas estas cosas son producidas o generadas por personas que gracias a ello tienen un puesto de trabajo en empresas que tienen como fin, PRIORITARIO, maximizar beneficios o rentabilidad. Cualquier decrecimiento choca frontalmente con la economía, tal como funciona.
Si una opción determinada choca contra nuestros ingresos o el nivel de vida que disfrutamos, será rechazada por sistema, luego se la racionaliza, diciendo que "lo que yo pretendo al comprarme el Mercedes es dar trabajo a los obreros e ingenieros que los construyen en Alemania" y nos quedamos tan panchos.
Si bien el decrecimiento voluntario es, para mi, impensable hoy por hoy, el decrecimiento por narices, el desagradable, no es que sea la solución es que teniendo en cuenta el crecimiento de la población y del consumo de una parte de ésta frente a las limitadas materias primas y energéticas en que se basa nuestra sociedad, así como la capacidad de regeneración de los ecosistemas es a lo que estamos abocados. Y será muy, muy desagradable, en serio.
Nos movemos dentro del planteamiento de que una cosa es el medio ambiente y otra somos nosotros y¡ no! ¡El medio ambiente también somos nosotros!. ¿A nivel del hogar gastamos más de lo que nos podemos permitir o tiramos la basura en nuestras habitaciones? Prueben y vean.
Tampoco es de descartar en el futuro el riesgo de pandemias semejantes a la actual, en mi opinión, debidas a la presión que sufre la fauna salvaje por nuestra depredación incontrolada.
En fin, como ven hoy no he tomado mi dosis de "Optimicina Forte"
Pero a pesar de todo la primavera sigue su curso. Los ciclos naturales "van a su bola" más o menos alterada por esa plagamos nosotros. Esta primavera, gracias a las lluvia de abril ésta, la que hemos pasado encerrados, es espectacular, como puedo ver con cierta lejanía.
La luna, fiel a sus compromiso acude a su cita en la fase que le corresponde. Como reza la triste canción que habla de traiciones, "el cielo es limpio... Pon arriba tus ojos, siempre arriba.


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