Nube y Agua

Nube y Agua
El desapego de las nubes...la humildad del agua

viernes, 14 de septiembre de 2018

sábado, 8 de septiembre de 2018

jueves, 6 de septiembre de 2018

Simplicidad



  El otro día mientras me lavaba los dientes por la mañana temprano se fue la luz en mi casa. Me enteré de que era un corte en la zona donde vivo y que duraría unas 3 horas. Alfinal duró el doble...
La llegada de estos pequeños inconvenientes te hace ver que la sofisticada sociedad que hemos orgullosamente creado, tiene los pies de barro. Un simple corte de fluido eléctrico hace que las neveras no enfríen, (con la consiguiente pérdida de los alimentos allí guardados, si dura mucho), el microndas o la cocina de inducción no funcionan, las luces no alumbren, las puertas elécricas no se abren las bombas de agua no trabajen...
   Nuestra pomposa sociedad del bienestar es realmente frágil y muy sensible a cualquier pequeño fallo.
   Me ha venido a la mente la historia de Steven callahan

   Steven Callahan es un navegante solitario que construía sus propios barcos y navegó a lo ancho y largo del mundo. Cruzando el Atlántico desde la isla del Hierro en dirección al Caribe,  a los siete días de navegación, despues de una tormenta, descubrió que el barco tenía una vía de agua importante. Infló su balsa salvavidas, la llenó con los pertrchos que consideró más necearios y abandonó el barco al hundirse.
   Aunque avistó mercantes, sus bengalas y señales no fueron avistadas por éstos ya que nunca pasaron a una distancia suficientemente cercana. Tuvo que ir tirando, a la deriva, de los víveres que se llevó, de lo que consiguió pescar y del agua de lluvia que recogía. Así estuvo 76 días, con sus noches...
   Después de 76 días derivando en solitario, una noche-concretamente el 22 de abril de 1982 - avisto unas luces en el horizonte. Era la isla de Marie Galante, cercana a Guadalupe, en las Antillas Menores. Gracias a un pescador pudo llegar a tierra firme  después de 83 días, de los cuales 76 habían sido de completa soledad.
   Ni que decir tiene que una experiencia como ésta supuso un notable cambio en su vida, aparte de haber perdido un tercio de us peso, se dedico,en base a su experiencia, a escribir libros de supervivencia que pudiesen ayudar a otros en sus circunstancias.
  Pero para mí el cambio más importante es el que él mismo relata así:

   La privación es como una especie de regalo. Consigo alimento después de un par de horas pescando cada día y busco refugio en una tienda de goma. ¡Cómo de innecesariamente complicada parece ahora mi vida anterior! Por primera vez, puedo ver con claridad la vasta diferencia entre las necesidades humanas y los deseos humanos. Antes de este viaje, siempre había tenido lo que había necesitado, y era muy normal que estuviera decepcionado por no conseguir todo lo que quería, cuando la gente no cumplía mis expectativas, cuando una meta se veía frustrada, o cuando no podía conseguir un algún bien material. Mi situación me ha dado una extraña clase de riqueza, del mejor tipo. Valoro cada momento que no sufro dolor, desesperación, hambre, sed o soledad.

   Tal vez no sea necesario pasar por una experiencia como la de Steven para darnos cuenta de la abundancia que nos rodea, de la cantidad de cosas innecesarias que tenemos (¡y que continuamos buscando!). La felicidad no es conseguir todo lo que queremos, es más bien una actitud. Una actitud flexible que se amolda a las circunstancias y que no se apega a nada ni depende de nadie.

   Ryokan, el monje loco, también lo tenía claro, aunque él en vez de ir a la deriva en medio del Atlántico lo descubrió en su apartada choza

 Mi choza está en medio de un profundo bosque,
cada año la hierba crece más espesa
Ninguna noticia sobre
los problemas de los hombres
A veces, el canto lejano de un leñador.
El sol brilla y remiendo mi manto.
Cuando la luna se levanta, leo poemas budistas.
No tengo nada que decir, amigos.
Pero si queréis entender, dejad de perseguir
tantas cosas.

   Pero cuánto nos cuesta... Vivimos atrapados en esa maldición de "cuanto más corras más te duela y en cuanto te pares revientes"
   Así nos va...

jueves, 30 de agosto de 2018

miércoles, 22 de agosto de 2018

domingo, 29 de julio de 2018

martes, 17 de julio de 2018

Barcas


   Por lo que tengo entendido, en Croacia hay unas 1800 islas.Tanto en la costa continental como en las islas, abundan las bahías recónditas, muchas de ellas con un pequeño pueblo y su correspondiente puerto. No se ven torres de apartamentos. Los pueblos tienen pocas casas, generalmente de piedra y tejados rojos, muy parecidas entre ellas. Muy sencillas. Aún no han sido "macdonalizados"
   Pasear por estos puertos, cuando la brisa marina termina su jornada y todo lo envuelve esa tranquilida, esa lentitud, con la luz del atardecer, es uno de las experiencias más intensas que he sentido. Será porque uno ya está también en el atardecer de la vida...



MILNA


Atardecer.
Pasear por el pueblo
sin tner prisa




ROGOZNIKA


Últimas luces
La brisa de la tarde
apenas sopla






lunes, 2 de julio de 2018

Los barcos también mueren...


   En Carrasqueira, en el estuario del río Sado, uno se tropieza con el puerto palafitico, una "marina" de pescadores construida por ellos mismos al estilo de otras semejantes del sudeste asiático. Parece que la más leve racha de brisa, lo puede arrasar, pero no.
   La tarde gris que amenza lluvía le da un aspecto misterioso, como si estuviera afectado por una singularidad espacio-temporal, de forma que te sientes transportado a otros tiempos y a otros lugares. 
   El turismo ha llegado hasta allí, pero todavía no es una plaga.
Silencio...






Sobre la arena
un pesquero varado
¿Cuántos años ya?


    Por la mañana temprano, las nubes bajas hacen que el sol naciente ilumine lánguidamente el puerto de Sesimbra.
   Situado al comienzo de la Sierra de Arrabida, el turismo masificado no ha podido aún conquistarlo, aunque lo intenta. Hay una marina deportiva, pero el puerto sigue siendo mayoritariamente pesquero.
   En el varadero a los viejos pesqueros el tiempo los va destruyendo inexorablemente




Abandonado.
Para el viejo pesquero
no hay esperanza








martes, 26 de junio de 2018

Primeras luces



   A las seis y pico de la mañana en el cielo ya las primeras luces del alba. Es facil toparse, ( ¡y arruinar en parte su trbajo!),  en la semi-oscuridad, con la telaraña de un araña hacendosa que aprovecha estas horas de calma para tejer sus trampas. 
   Las flores de hibiscus aún están en "modo noche" , envueltas sobre sí mismas, desperezándose...
   En un rincón donde llega poca luz destacan las flores de madreselva recién abiertas que ya están, tan temprano, perfumando sus alrededores sin importarles si hay alguien que pueda disfrutar de su aroma. Dan ganas de parar el momento para disfrutar de esos pequeños milagros que pasan tan desapercibidos.
   Todo un día por delante. aún sin gastar...




Aún oscuro.
Sobre la piel el roce
de telarañas


Primeras luces.
Todavía cerrada
la florde ibiscus


En la penumbra,
el blanco de las flores
de madreselva