Nube y Agua

Nube y Agua
El desapego de las nubes...la humildad del agua

miércoles, 8 de marzo de 2017

Realidad virtual







   Imaginemos por un momento que desde su más tierna infancia a un bebé se le aplican unas gafas de realidad virtual así como sensores en sus manos y en todo su cuerpo, para que puedas sentir el contacto o la temperatura del escenario que está visualizando así como agarrar soltar y ejecutar acciones con sus miembros. Nunca se desconectaría de este traje sensorial ni se quitaría las gafas.
   "Su" mundo sería el que crease el software aplicado. Habría objetos, personas paisajes con los que el bebé, que con los años habría ido creciendo hasta convertirse en un ser adulto, interactuaría.
   Para él esa realidad no sería virual, sería totalmente "Real". Las cosas y las personas con las que interactuase tendrían forma y masa, reaccionarían a sus actos, podría hablar, amar u odiar a los diferentes personajes con los que se cruzara durante "su vida". Desde fuera sabríamos que realmente su realidad era producto de unos y ceros, convenientemente decodificados para que generasen imágenes,  impresionasen sus sentidos del tacto y el olfato de acuerdo a un determinado algoritmo. Esa realidad, tan real para él, era en definitiva un software ejecutándose en un hardware. Desde fuera podríamos modificar el programa a nuestra voluntad de forma que esta persona actuase (en "su realidad") como nosotros quisiéramos. Yo creo que esto es ya técnicamente posible (y éticamente indeseable).
   ¿Y quién nos dice a nosotros que este mundo tan real para nosotros no viene a ser algo semejante?
Lo que nosotros definimos como realidad, es algo totalmente mental. A través de nuestros sensores, (sentidos), recibimos información del mundo (¿exterior?) y también de nuestro cuerpo y en función estas sensaciones el cerebro elabora una realidad, una realidad, bastante subjetiva. Si nolo creen comparen el mundo de una persona del PP y otra de Podemos. Sí, hay rasgos y escenarios bastante comunes pero en cuanto se profundiza un poco ante los mismos hechostienen realidades muy diferentes, por no decir contrarias.
   En el fondo "ahí fuera" sólo hay energía más o menos condensada. El arbol que vemos, es sólo un torbellino energético que interacciona con nuestros sentidos, mandando éstos a su vez al cerebro una señales que "un programa" convierte en un arbol. El árbol, sólo está en nuestra mente, de la misma forma que en la realidad virtual.
   Pero yo iría un poco más allá: ¿Y si dentro o fuera  es sólo un engaño más del prgrama y sólo exiten en la mente? Y sí la mente , en el fondo también es un invento del programa? ¿Donde está el mundo, las cosas y las personas que vemos en los sueños y que nos parecen igualmente reales (mientras soñamos)?
   Llegados a este nivel, (en el que ya me empiezo a marear), conviene leer lo que dice un antiguo Sutra del budismo mahayana

El bodhisattva de la Verdadera Libertad, por la práctica profunda de la Gran Sabiduría, comprende que el cuerpo y los cinco skandha (sensación, percepción, pensamiento, actividad, conciencia) no son más que vacuidad (ku) y mediante esta comprensión ayuda a todos aquellos que sufren. ¡Oh Sariputra!, los fenómenos no son diferentes del vacío; el vacío no es diferente de los fenómenos. Los fenómenos se vuelven ku; ku se vuelve fenómeno. (La forma es el vacío, el vacío es la forma). Los cinco skandha son también fenómenos. ¡Oh Sariputra!, toda existencia es ku (vacío). No hay nacimiento, ni comienzo, ni pureza, ni mácula, ni crecimiento, ni disminución. Por eso, en ku, no hay ni forma ni skandha, ni ojo, ni oreja, ni naríz, ni lengua, ni cuerpo, ni conciencia. No hay color, ni sonido, ni olor, ni gusto, ni tacto, ni objeto de pensamiento. No hay sabiduría ni ignorancia, ni ilusión ni cese de la ilusión, ni decadencia ni muerte, ni fin de la decadencia ni cese del sufrimiento. No hay conocimiento, ni provecho, ni no provecho. Para el bodhisattva, gracias a esta sabiduría que conduce más allá, no existe ni el miedo ni el temor. Toda ilusión y todo apego han sido cortados, y puede aprehender el fin último de la vida, el nirvana. Todos los Budas del pasado, del presente y del futuro pueden alcanzar la comprensión de esta suprema sabiduría que libera del sufrimiento y permite encontrar la realidad.

    Cuando se escribio este sutra no existía ni atisbo de la moderna realidad virtual, pero ya la gente se empezaba a hacer preguntas.
   Más reciente el poeta José Hierro le de dedicó a su nieta Paula Romero al nacer, un extraño poema curiosamente denominao "Vida" que mediante un juego de palabras incide en lo mismo.


“Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.


   En una primera lectura puede parecer tremendamente pesimista. Uno piensa que si este poema era por el nacimiento de su nieta, cómo sería el del entierro... Pero si se lee varias veces, deja de ser pesimista y se vuelve, al menos para mí absolutamente liberador.

   Queda una pregunta más, la última, que ya he relativizado demasiado: ¿Quién ve y siente?
   




2 comentarios:

  1. ¿Matrix? ¿El mito platónico de la caverna? La verdad está ahí fuera, como decía el bueno de Mulder. ¿O no? ¿Dentro? Y qué está dentro y qué está fuera. ¿Es la verdad accesible a nuestros sentidos? O es acaso una sombra más de nuestra mente. Y qué será eso... ¿Matrix? ¿La Caverna? ¿Empezamos de nuevo?

    Buena entrada amigo mío. Interesante interesante.

    Un abrazo grande

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    1. Muchas gracias por tu comentario
      Cada vez se me plantean más preguntas...
      Un abrazo largo

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