Nube y Agua

Nube y Agua
El desapego de las nubes...la humildad del agua

sábado, 10 de mayo de 2014

Mushotoku


Imagen obtenida de http://kyudomexico.com.mx/



Cuando un arquero dispara porque sí,
está en posesión de toda su habilidad.
Si está disparando por ganar una hebilla de bronce,
ya está nervioso.
Si el premio es de oro,
se ciega
o ve dos blancos...
¡Ha perdido la cabeza!
Su habilidad no ha variado. Pero el premio
lo divide. Está preocupado.
Piensa más en vencer
que en disparar...
Y la necesidad de ganar
le quita poder

(Tchuang Tzu)

“No hay fin, sólo existe el camino, la evolución no se termina nunca, se transforma a la imagen del ser que la vive”

DOSHU NANBU


6 comentarios:

  1. Leí hace mucho tiempo El zen y el arte del tiro con arco. En este libro se expone esta misma idea que es clásica en el budismo. El otro día, haciendo una caminata a través de la árida sierra del Garraf en Barcelona, llegué al monasterio budista tibetano de la Plana Novella. Entré en la tienda y di vueltas mirando lo que había, cansado de los ya treinta kilómetros que llevábamos encima. Un libro atrajo poderosamente mi atención: El camino del héroes. Leí la contraportada que me pareció tópica. Es la historia del empresario o gerente de éxito que llega a La India y descubre en hinduismo y el budismo y se acerca a las cuatro nobles verdades esenciales. Su vida da un giro. Me atraía y a la vez me repelía. Estuve un tiempo relacionado con el zen en Barcelona y supe que era una iglesia más, con sus pugnas de poder, sus rencillas y cosas tan desagradables como éstas. Me sentía próximo al zen pero pocos de sus practicantes me resultaron cercanos, algunos sí, pero no el conjunto. Sé que algún día tornaré a él. Uno ha de prepararse para la muerte. Cada día ha de estar haciéndolo inconscientemente. La vida es como el arte del arquero. No se puede vivir buscando obtener un premio, ni la sabiduría, ni el conocimiento, ni buscar que cese el dolor (éste forma parte de nosotros: solo podemos observarlo sin prejuicios, sin juzgar). No se deber buscar nada. No hay mérito ni pecado. Tal vez si vivimos sin buscar obtener nada, contaremos con toda nuestra potencia y concentración. No podemos vencer. Inevitablementer seremos derrotados pese a todas nuestras parciales victorias. La esencia de la vida es el cambio. Sin intención.

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    1. Verdaderamente es muy difícil encontrar un auténtico Maestro y personalmente creo que es necesario, no se puede caminar sin guia sin riesgo de perderse, tu que andas por los montes lo sabrás. Pero hay que buscarlo. Ánimo.

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    2. Comparto mucho tus críticas al zen organizado. Hay mucho personalismo , en un lugar donde la persona, entendida como máscara, debería haber sido transcendida. Más que el oro, son los vapores de incienso los que hacen crecer el ego en estas instituciones.
      A pesar de eso, si uno se centra en estudiarse a sí mismo y como consecuencia, olvidarse de sí mismo y acabar siendo uno con todas las cosas, en mi caso particular lo encuentro efectivo en esa tarea que nos queda ahora de prepararnos para la muerte y diría que para la vejez
      Un fuerte abrazo
      j

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    3. Tienes razón Marcos. Uno se mueve en terrenos muy resbaladizos y con pocas referencias. Entiendo que la función del maestreo es ser una especie de comadrona del parto de una nueva consciencia, pero el "embarazo" es cosa de uno y "empujar" también.
      A veces me da miedo depender de una persona, que sigue siendo humana y que como tal puede tener eso defectillos tan típicos de querer tener seguidores para su propia satisfacción. En el zen he descubierto ese "ego espiritual" que me parece bastante impresentable.
      A mi me valen -hasta ahora- como maestros las personas inaguantables, las situaciones desagradables y también las nubes, las flores, Mariano Rajoy, las olas, mi perra... y en general todo lo que me pasa al cabo del día, si le presto atención
      Un abrazo
      j

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  2. Que buena reflexión, me ha encantado.
    saludos

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    1. Bueno, no es mía , creo que es de Tchuang Tzu. En estos tiempos, enfatizamos mucho más los objetivos que la acción.
      Santa Catalina de Siena decía lo mismo pero con otras palabras que más o menos eran éstas " el camino al Cielo, también es Cielo..."

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