Nube y Agua

Nube y Agua
El desapego de las nubes...la humildad del agua

miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿Ser feliz o tener razón?




   Hoy he recibido este correo que transcribo en parte:


Eran las 8 p. m. en una concurrida avenida.
Una pareja va retrasada para cenar con unos amigos.
La dirección es en un rumbo que no suelen frecuentar por lo que ella consultó el mapa antes de salir.
Él conduce y Ella le orienta, y le indica que gire en la siguiente calle a la izquierda. Él argumenta muy seguro que es hacia la derecha.
Inicia la discusión y casi al instante Ella calla y Él decide girar a la derecha. En pocos minutos Él se da cuenta de que estaba equivocado. Aunque es difícil, admite que tomo el camino equivocado, al tiempo que inicia el retorno. Ella en silencio le sonríe con camaradería.
Una vez que llegaron a la cita se disculparon por el retraso la noche transcurrió grata y amena.
Cuando habían emprendido el camino de regreso, Él comenta:
-Tú estabas segura de que tomaba el camino equivocado, ¿por qué no insististe para que me fuera por el correcto?
Ella responde:
- Porque íbamos retrasados y el tráfico tan congestionado, que los ánimos estaban calentándose, estábamos a punto de una agria discusión, si insistía más, habría estropeado la noche, y Entre Tener Razón y Ser Feliz, prefiero Ser Feliz.
Esta historia fue contada por una directora empresarial durante una conferencia sobre la simplicidad en el mundo del trabajo.
Ella utilizó el escenario para ilustrar la cantidad de energía que gastamos sólo para demostrar que tenemos razón, independientemente de tenerla o no.

Desde entonces, me pregunto más a menudo:
"¿Quiero ser feliz o tener la razón?"
    La mayoría de las veces ante decisiones no excesivamente importantes que nos plantean varias opciones que en sí mismas no son excesivamente diferentes. No es una buena y las demás malas. Una sí puede ser mejor que las otras, pero las otras pueden ser más o menos aceptables y en caso de error, la corrección no es dramática. En cualquier caso es menos dramática que la discusión y el enfrentamiento, (sin olvidar el resentimiento), que  puede generar.
  Es como decir que  dos más dos está entre tres y cinco. 

    Conozco personas que basan su vida en tener, por encima de todo, razón. Las he visto discutir por nimiedades y hasta perder amigos antes que dar su brazo a torcer.
    Parece que si "das tu brazo a torcer", "has perdido el combate", eres inferior al  otro y ¡todo menos ser inferiores!
    Esta gente "que siempre tiene razón" desde luego no es feliz. La gente tiene un trato con ellas mínimo. No les discute nada, porque saben que "siempre tienen razón" y al final se mueven por la vida solos, sin amigos, (pero con toda la razón).
    A mi me ha costado también -bastante- reconocer este dilema. Pero al final he optado por ser feliz. Muchas discusiones se generan por tener una diferente forma de entender la vida, según los criterios que aplicamos al observarla. Desgraciadamente nuestra visión no es imparcial. Esta mediatizada por nuestro entorno socio cultural, por nuestras creencias, (basadas en axiomas nada documentados ni demostrables), por nuestros intereses y esas cosas están muy arraigadas visceralmente. Llevamos muy mal eso de utilizar la lógica y documentar -suficientemente- nuestras afirmaciones. En realidad todos defendemos posturas religiosas, politicas, económicas... en base a "lo que nos cuentan" y lo que nos cuentan se acepta si reafirma nuestra postura, si no se rechaza.
   Ser consciente de lo mediatizadas que son nuestras opiniones, analizarlas críticamente       -como analizamos las otras- exige un cierto esfuerzo, una cierta renuncia, pero al final, aunque duela, eso de" quitarse las gafas de colores" con las que vemos el mundo nos hace más libres y más felices.
   Recuerdo aquel viejo chiste sobre el particular:

-Ud ¿ por qué está tan gordo?
- Por no discutir.
-¡Hombre, no será por eso!
-Pues no será...
    

11 comentarios:

  1. Con los años he ido aprendiendo a ser más feliz y tener menos razón. No es fácil, pues como dices, son muchos factores los que nos frenan, pero merece la pena el esfuerzo :-)

    Besos.

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  2. esto bien podria llamarse: el camino de pasar de necio a sabio.

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  3. Yo creo que es de pasar de no ser feliz a ser feliz, aunque como dices necio= infeliz; sabio= feliz. Eso de alguna forma tb mejora la sociedad: no conozco a ninguna persona feliz que se dedique a matar, robar, corromper, fastidiar...El que es feliz no necesita mucho, luego no es ambicioso

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  4. suelo preferir estar equivocado e incluso que los demás sean felices...

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  5. Dos discípulos pleiteaban ante el maestro. Tras el argumento de uno de ellos le dijo: tienes razón.
    Tras escuchar al segundo le dijo: tu tambien tienes razón.
    Y habia un tercero por allí escuchando que le dijo: Pero maestro, no le puedes dar la razón a los dos...
    Pues tu tambien tienes razon, contestó.

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    1. Qué bueno, Marcos!... tu cuento y tú tenéis razón :)))

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  6. Este maestro lo ha entendido.
    Un abrazo
    j

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    1. Y gracias por la entrada, j, por recordarme cosas que no es bueno olvidar

      bss

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    2. Gracias a ti Ane por pasar por aquí
      Bss
      j

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