Nube y Agua

Nube y Agua
El desapego de las nubes...la humildad del agua

lunes, 4 de julio de 2022

 


   A lo mejor es cosa mía, pero no me gusta lo que veo en esta sociedad. Tampoco me gusta lo que veo muchas veces en mí y las constantes, numerosas,  disonancias cognitivas que practico día sí y otro también. Pero creo que hay una sutil diferencia y es que tengo bastante claro qué es lo que debería ser, como debería comportarme y otra muy distinta es que generalmente opto por lo más inmediato, por lo más placentero o por lo más egoísta a sabiendas que no es lo que considero lo más correcto. Esto tiene un coste mental elevado, que se suele pagar con noches de insomnio. No sé solucionar las contradicciones del "deber ser" con lo que soy, como veo hacer a mi alrededor a otras personas. Debería ser mucho más consecuente. Aún si me esfuerzo, ¡zas!, al menor descuido me vuelvo contra mis valores, tan elevados ellos... Si alguna vez, en mi entorno critico una determinada actitud incoherente de alguien, inmediatamente el entorno se me revuelve como un tsunami y me echa en cara eso de "pues anda que tú" o "no eres el más indicado  para criticar nada"... Algo de bueno tiene y es que recibo gratis una ducha fría de humildad que hace que modere mis críticas a base de ver, antes de decir algo, si no incurro yo en el pecado que voy a criticar. Esto hace que cada vez me comunique más con monosílabos. La frase más llena de palabras que empleo es "lo que tú quieras mi vida" (¡seis palabras, nada menos!), que evita mayores discusiones, que no es poca cosa. 

   Pero volviendo a lo anterior esto de tener valores, o mejor de intentar que mis actuaciones se ciñan a unos valores como la honestidad, la veracidad, la generosidad, la empatía, la compasión, la justicia... (con escaso éxito, como decía antes), es realmente una incomodidad y socialmente no muy bien visto , ( si se intenta llevar con cierta seriedad). Me educaron en base a estos valores desde niño y ya se sabe que lo que de niño se inculca... Hace muchos años, alguna vez a sabiendas, intente ser pillo, "jugador de ventaja"... ¡Qué desastre! además de salirme el tiro por la culata, encima quedaba como un pillo, un sinvergüenza profesional, (profesional malo, quiero decir, habitual). Después de algunos reveses, me convencí de que cada uno estaba diseñado de acuerdo a un modelo y que él mío no era el del pillo, así que a intentar destacar  en ser honrado. Ser honrado, pero sin pasarse, porque en la sociedad, una cierta falta de honradez si a ti y a los tuyos les beneficia y pasa suficientemente desapercibida, se acepta sin problemas. Es más hasta se agradece, porque así los otros pueden hacer lo mismo.

   Si soy sincero, a veces pienso que carecer de valores, (me refiero a objetivos no egoístas), te permite llevar una vida, mentalmente mucho más tranquila, totalmente coherente, (no se pierde tiempo en arrepentimientos) y desde luego muy efectiva para triunfar en esta sociedad. A lo mejor más que una falta de valores, es una sustitución de unos valores por otros más prácticos.

   Me he fijado en las personas que poseen estos "antivalores" y actuan siguiendo unos patrones más o menos parecidos a los siguientes:

- Antes de tomar una decisión, piensa siempre cuál es la más interesante, rentable, satisfactoria para ti y actúa en consecuencia.

- Nunca te debe frenar las posibles consecuencias negativas que tus acciones puedan tener para otras personas de tu entorno, no digamos de entornos más alejados, tu país, el mundo el medio ambiente y demás zarandajas y mamandurrias." Lo que es bueno para mi es bueno para mi país". No le des más vueltas.

- Trata cuidadosamente a las personas con cuyo trato puedas salir beneficiado de alguna manera. A veces puede ser como tragarse un sapo, pero ¡piensa en los beneficios...! 

- Que se te asocie con personar triunfadoras, líderes empresariales, gente con influencia

- No pierdas el tiempo tratando con personas que no te pueden aportar ninguna rentabilidad. A veces hay que hacer una excepción si eso mejora tu imagen, pero sin excederse.

- La categoría moral de tus actos se mide única y exclusivamente por la rentabilidad que te produzcan

- No te importe pasar por encima de quien se interponga entre ti y tus objetivos de rentabilidad. Ellos también van a lo suyo y pasarían por encima de ti, en estas circunstancias "lo tuyo" es prioritario. 

- Machaca verbalmente a los que te pongan pegas, te critiquen o defiendan posiciones de perdedores en discusiones, (pobreza, injusticia, medio ambiente...cosas de perdedores). Insulta si es necesario, que sepan que eres una persona de carácter fuerte, (lo que los perdedores llaman mala educación).

No leas las noticias. Sólo los titulares y en medios que tengan tu misma visión del mundo y te la refuercen.

- Habla de ti de puta madre. Cuando hayas participado, aunque sea tangencialmente en una actividad de éxito, utiliza el "nosotros" pero de forma que parezca más un "yo y otros". Pon nombre en lengua inglesa a tu puesto de trabajo , actividad, conocimientos, cursos... véndete como la clave del éxito. Infla tu experiencia. Crea una tarjeta de visita llena de títulos en inglés

- Cumple la ley, (sólo hasta donde te favorece) y sáltatela de forma medida y silenciosa cuando sea necesario.

- Pagar impuestos es de fracasados. No te digo más...ya encontrarás la forma

- Compra  a quien tengas que comprar. No siempre hace falta dinero. Unas palabras lisonjeras una adulación calculada que no se considere como tal ,(es muy fácil), un favor inesperado...

- Apoya, no solo con tus palabras, tb con tu dinero o con tu actividad, al partido que defienda tus intereses. Ya se lo cobrarás

   Podría decir más opciones, pero creo que el lector inteligente sabrá deducirlas en el momento oportuno. En resumen:



Sé un hijo de puta,¡ pero coherente!

viernes, 24 de junio de 2022

¡NO LEAS TANTO!


    Creo que una buena parte de los problemas que nos suceden se producen porque miramos el mundo a través de una rendija y  eso nos da una visión forzosamente limitada. A partir de lo que vemos, nos imaginamos, según nuestro entender, el resto del mundo, aunque a veces ni nos lo imaginamos, ¡que cuesta mucho esfuerzo!

      Es cierto que todo se ha complicado mucho. Desconocemos la inmensa mayoría  de lo que pasa y lo poco, poquísimo que conocemos está basado en la especialidad que hayamos estudiado, o en la "rendija" que nos abren los medios y redes sociales, para dirigir de forma nada inocente, nuestra mirada. En épocas ancestrales un individuo perteneciente a una tribu podía tal vez conocer casi la totalidad de los conocimientos que le hacían falta para moverse por el mundo y sobrevivir en él. Hoy ya no es así. El conocimiento gana en profundidad, pero el arco de visión por fuerza tiene que estrecharse. Y no se estrecha sólo en el espacio, también en el tiempo. Cuando tomamos decisiones, por ejemplo de consumo, nos fijamos sobre todo en el grado de satisfacción que vamos a obtener, (de forma generalmente inmediata), basado en argumentos que llamamos lógicos, pero que que son fundamentalmente emocionales. Lo que pase antes o después no nos importa, de hecho creo que estamos siendo educados para ello.

   Si por ejemplo me "apetece", (para que me apetezca alguien se ha gastado inteligentemente el dinero en crear esa apetencia en mi), comprarme una, (enésima), prenda de ropa busco básicamente una optimización de satisfacción al menor coste posible. Punto. De dónde viene esa ropa, quién y en qué condiciones la ha elaborado. La cantidad de insumos ocultos que han sido necesarios para elaborarla, cuántos kilómetros ha hecho -gastando combustibles fósiles- hasta llegar a mis manos NO ES COSA NUESTRA. Y cuando alcance su mínimo interés para nosotros, ¿nos preocupa dónde acaba, cuánto contamina? Generalmente no. En un momento la prenda apareció en la rendija y mientras estuvo visible en ella nos importó. El antes y el después no existen. En la rendija aparecen a veces unas lonchas de jamón de York, muy apetecibles, protegidas por un seguro y perdurable envase de plástico que mantiene sus características organolépticas el máximo tiempo posible. No somos conscientes de que esas láminas bien podían haber pertenecido a un amigo de Pepa Pig, que no vivía precisamente en esos prados donde Pepa hace su vida, si no en una especie de campo de concentración, (o peor), donde los animales llevan una vida miserable hacinados contaminando la zona. No somos conscientes de su sufrimiento y ¡no se te ocurra hacerlo notar!. Luego tiramos su perdurable envase, si tenemos "conciencia ecológica", en el contenedor amarillo, pero eso hasta cuesta y te hace aparecer como flojito, como un "Bambi". No nos preocupamos, porque nos explican y nosotros nos lo creemos, que ese plástico se recoge y se recicla para hacer nuevos productos y "salvar al planeta". Pero es mentira, o sea falso dicho con intención de engañar. El reciclado del plástico es energéticamente caro. No interesa. La inmensa mayoría se compacta y se manda a "países cutres" otra parte se incinera, pero nosotros salvamos el planeta. 

   - Nosotros reciclamos, te dice orgulloso el padre de familia mientras no renuncia a su aire acondicionado a su "SUV" para recoger el niño del cole, que está en la siguiente manzana...

   Cosa de la rendija y su estrecho campo de visión... Pero no se te ocurra intentar ampliarla. ¡Te caerá "la del pulpo"! ¡No leas tanto! Tanto es así, que al final, uno que es consciente de que el mundo, la vida, son mucho más fascinantes que lo que se ve a través de la rendija, muchas veces cierra también su campo de visión para no convertirse en un viejo antipático a quien nadie soporta y una vez "enrendijado" es aceptado por los círculos virtuosos

jueves, 24 de febrero de 2022

Noticias de guerra


En el ciruelo
la luz de la mañana.
Noticias  de guerra

Me he equivocado. A pesar de la escalada de declaraciones de unos y otros, de los movimientos de tropas, de las amenazas de sanciones que presagiaban lo peor, creí que al final se impondría la sensatez. Pero no.
Nada bueno se derivará de esto, sobre todo para las los ucranianos, en medio del choque de dos matones globales 
Cuando se pelean los elefantes, es la hierba la que acaba chafada.
Esperemos que se imponga la cordura y la paz


 

jueves, 3 de febrero de 2022

¡Pon arriba tus ojos!



¡La luna nueva!
Las flores del almendro
nuevas también




  Cada vez es más difícil poder ver el cielo. En las grandes  y no tan grandes urbes, el derroche de iluminación, (la cantidad de luminarias debe ser un signo externo de riqueza y si no que se lo digan al alcalde de Lugo), más la contaminación atmosférica velan casi por completo el cielo. Solo la luna y las estrellas más brillantes son asequibles al ojo del urbanita medio. (una especie que no está en peligro de extinción sino de extinguir todo lo que pilla). Por eso es todo un lujo poder encontrar un entorno, no demasiado lejano donde no haya demasiado resplandor y el cielo se muestre como lo recuerdo de pequeño, en compañía de uno de los pocos amigos que voy guardando que comparte esta aficiones inútiles, como navegar a vela y fotografiar el cielo.
  Conviene llegar antes de que este demasiado oscuro, para poder montar los "chismes" (como dice mi maestra zen ante cualquier artefacto que no tenga una utilidad asimilable).
  Da la casualidad, que la luna de febrero empieza a hacer sus pinitos en el horizonte de poniente en compañía de Júpiter, que ya lleva mucho trabajo hecho de meses anteriores. Antes de que  se despidan para descansar y oscurezca totalmente, da tiempo , mientras aparecen las estrellas, para hacerles unas fotos con el teléfono, mientras se acercan, entre almendros que empiezan a florecer, al horizonte.
   Poco después las estrellas ya no tienen miedo de la luz y se dejan ver aunque la luminosidad procedente de centros urbanos en el horizonte les asustan un poco... Aún así... ¡como explicar las sensaciones que la magnitud de la bóveda celeste me provoca. ¡qué ridículas todas las cuitas que nos ofrece nuestra sofisticada sociedad! Lo he dicho muchas veces : "hay que mirar el cielo, ver el horizonte, ampliar nuestra perspectiva. No mirarnos tanto el ombligo ni el de los demás...!" El hombre ( y la mujer también) se vuelven más humildes, consciente de ser muy poca cosa, o como se dice en Murcia "ná y menos"
   Cuando acabemos con nuestra especie( y un puñado grande de especies más), estas estrellas seguirán ahí arriba, impasibles y no habrá nadie que las mire ni que se emocione...

"...El cielo es limpio
Pon arriba tus ojos
siempre arriba"
   

 

viernes, 14 de enero de 2022

Interser


    Conozco una chica, más bien ya señora, (está en la cuarentena), que hasta no hace muchos años pensaba -y yo la entiendo- que los calamares eran unos peces en forma de anillo. Tengo muy claro que los niños no se imaginan de dónde puede proceder el jamón de York. Si supiesen que proviene de Pepa Pig no sé hasta que punto se lo comerían y desde luego lo rechazarían si supieran todo lo que han hecho con ella hasta que  aparece laminada en envases de plástico en el "super"

En este enlace se pueden hacer una idea de lo que le pasa a Pepa Pig hasta ser una deliciosa lonchita de jamón de york

   En esta sociedad se gasta mucho dinero para "acotar" los productos. Éstos tienen que presentarse de una forma atractiva, irresistible mejor, al consumidor. El consumidor no debe ver más allá que la parte interesante  y atractiva del producto. No debe saber lo que pasa antes, desde sus materias primas ni después , cuando  se desecha . El producto, un sustantivo, empieza y acaba en lo que se ve en ese momento. Es un problema derivado de nuestro lenguaje muy basado en sustantivos.

   Sin embargo, las cosas no son así en la realidad. Todo es más bien un flujo de sustantivos relacionados entre ellos. El maestro zen vietnamita Tich Naht Hahn utilizaba mucho el concepto del "interser", todo está relacionado con todo y lo ilustra muy bien en este ejemplo de la hoja de papel:

  “Si eres poeta, verás claramente que flota una nube en esta hoja de papel. Sin nube, no habrá lluvia; sin lluvia, los árboles no crecen; y sin árboles, no podremos hacer papel". 

  Cuando vemos una camiseta a un precio rompedor, no vemos el agua del lago Aral que se empleó en regar los cultivos de algodón. No vemos a las personas que lo recogieron ni a los transportes que lo llevaron oriente . No vemos los niños explotados para fabricar esas camisetas en un régimen de semi esclavitud, ni vemos la contaminación de los ríos por los blanqueantes y tintes. No vemos el combustible quemado para traerlo hasta nosotros, ni vemos los vertederos donde acaba después de dos o tres puestas.

  Para hacer una taza de café de 125 ml han sido necesarios unos 140 litros de agua, 150 litros para una cerveza...

   Esquilmamos y contaminamos el planeta, maltratamos animales, esclavizamos personas, sin ser conscientes de ello, tal vez sin querer ser conscientes, por un capricho.

   Ahora nos sensibilizan más. Nos dicen que un producto es "sostenible" y ¡zas!, en vez de uno  ¡compramos tres! Reciclamos como el que va a confesarse. Volvemos del contenedor amarillo, limpios de pecado y con la conciencia tranquila para empezar de nuevo el ciclo. Pero no. Todo absolutamente todo tiene su impacto medioambiental, social. Unos más, otros menos. Es inevitable.

  No quiero con esto dar a entender que no se puede hacer nada, (¡no soy quien!), pero sí deberíamos ampliar nuestra consciencia, abrir el foco de nuestra visión para poder ver qué pasa antes y después del atractivo producto. Interesarnos en conocer la historia, hasta que el producto está en las estanterías. Qué energía se ha consumido, qué crueldades han sido necesarias y que efectos tendrá en el medio ambiente... Ampliar nuestra consciencia... Claro que no es lo deseable por la publicidad y que si lo hacemos, que está por ver, nos sentiríamos más preocupados al ver el impacto que tienen nuestros actos, nuestras costumbres, tan legítimas, tan inocentes, en lo que nos rodea. Por eso creo que en muchos casos no se quiere saber y lo entiendo. Se vive mucho más tranquilo... (de momento)


lunes, 27 de diciembre de 2021

El sol en Capricornio

 


    


El sol, para quien no se fije en estas cosas, va recorriendo el cielo durante el año, pasando por todas la constelaciones del zodiaco. En estos días se encuentra en Capricornio. Cuando el sol se encontraba en esta posición aparente de la esfera celeste en tiempos del imperio romano se celebraban las "Saturnalia" una semana de fiestas que venían a servir de desfogue para el pueblo. Yo no llegué a conocerlas, pero por lo que se dice, las calles se iluminaban como símbolo de la vuelta de la luz, por el renacimiento del "Sol Invicto" que empezaba de nuevo a ganar en altura en el cielo y a alargar los días. Los ciudadanos se hacían regalos, los esclavos (supongo que no todos,) podían comportarse como libertos y se comía y bebía abundantemente. Parece ser que los placeres de la comida no eran los únicos que se se disfrutaban libremente ...

   El cristianismo, astutamente, parece ser que no prohibió la fiesta tan arraigada, sino que más bien cambio al dios Saturno por el suyo propio manteniendo el carácter festivo y luminoso, aunque supongo que los placeres de la carne que tanto nos gustan no los debió de fomentar, (al menos públicamente).. Como podemos ver en nuestros días la "operación" fue un éxito

   Ahora nos dicen que celebramos una suerte de renacimiento, (en nuestras vidas), de Jesucristo, el hijo único de Dios, que fue engendrado en una condiciones bastante anómalas, por decirlo suavemente y que nació,  según los textos oficiales, rodeado de pobreza, de una familia humilde, en un pesebre. En aquellos tiempos la gente común no debía de nacer en ambientes mucho mejores; Dios , de todas maneras, podía haber elegido un local incomparablemente mejor para nacer en la Tierra, pero, según me contaron en mi niñez, eligió la opción más mísera para dar ejemplo a sus posteriores fieles. "Si dios nace así, pobre, tu no querrás ser más que él" y de esta forma se proclamaba la sencillez, la frugalidad, la humildad, como aspectos esenciales de la vida cristiana, (en aquellos tiempos no se había inventado aún  el comunismo). 

   Sin embargo cuando una estudia el comportamiento de los fieles cristianos (y no fieles), sobre todo en eso que llamamos "países del primer mundo" la sensación es que el cristianismo ha sacrificado "la esencia por la existencia" . Estas fiestas "cristianas" se viven, (con loables y escasas excepciones), con un refinado espíritu de las  Saturnalia originales. Con la excusa de la reunión de las familias, el amor al prójimo, (que me cae bien), la exaltación de la amistad, nos ponemos ciegos a comer y beber como si no hubiese un mañana, tanto en familia, entre amigos y en las típicas comidas de empresa. El pecado de la gula, que en el cristianismo, tanto a nivel de las ovejas como de los pastores, se practica cotidianamente, alcanza su mayor expresión en estas "entrañables fiestas". Es lo malo que tienen los símbolos y tradiciones, que a fuerza de resaltarlos, acaban  teniendo vida propia, anulando a lo que intentaban representar, o incluso representado más bien la anti virtud que los generó. Lo accesorio y simbólico, como pasa tantas veces, se considera fundamental

   En la cuidad donde vivo, mientras gobernó el Partido Popular se plantaba en la principal plaza una magnífica conífera de estructura metálica, que por las noche era todo un espectáculo de luz y color que reunía a los ciudadanos admirados. La Navidad, es además de comer y beber luz. Mucha luz, (artificial), como símbolo de la "Luz del Mundo" que es Jesucristo. Pero este año ¡Ay! el ayuntamiento es socialista y por razones que desconozco no ha plantado el famoso árbol. ¡Una maldad inadmisible! Las buenas gentes de orden que antes "adoraban" la conífera luminosa no paran de quejarse e insultar al nuevo alcalde que "ha acabado con el espíritu navideño". No se quejan de la desigualdad de la pobreza infantil, del elevado precio de la luz, de la pobreza energética de la violencia, de la insolidaridad galopante que practicamos... No. El problema es el árbol, que este año no está y eso, parece ser, deprime a sus retoños. No son unas saturnales como dios manda sin el árbol de luz.

   Pero su falta, no se preocupe nadie, no va evitar que sigamos consumiendo como si no hubiese un mañana, regalándonos cosas inútiles, (cuando a lo mejor se agradecería más que nos diésemos nosotros mismos). Se trata de que la economía "se mueva", nos dicen para pegar un segundo apretón, después de la orgía consumista del "Black Friday" y nosotros nos lanzamos obedientes de cabeza a los centros comerciales grandes almacenes y comercios, encantados de poder satisfacer esa sed insaciable de inmediatez y novedad, con la excusa de estar realizando un acto patriótico, una labor social... 

   Realmente el consumismo ha ocupado el papel de la religión. Es la nueva religión global con un único mandamiento: "Compra, consume, no te cortes". Cuando se te pase el efecto de esta nueva "comunión" "Vuelve a comprar". A nuestro retoños, desde su más tierna infancia los introducimos en "estos misterios". Hemos institucionalizado fiestas para esto. Les compramos  no uno, sino varios juguetes, muchos juguetes . Los padres y los abuelos, si quedan, se reúnen fervorosamente ante la puerta cerrada del salón donde aguardan los paquetes para ver cómo los niños "comulgan", y se lanzan a la vorágine abriendo los paquetes, viendo sus caras de éxtasis ante las maravillas que les han traído los Reyes o papá Noel, ( o los dos), pero más que un juguete, se trata de que vayan abriendo más y más paquetes...

   Es el acto iniciático de los niños a la Sociedad de Consumo, esa nueva hermandad en la que se van a mover durante su vida y que va a dirigir sus pasos, como bien sabe el que esto escribe...

   ¡Qué mal lo vamosa pasar cuando este desaforado e insaciable consumismo, que está acabando con los recursos y el medio ambiente del planeta ya no sea posible y empiecen a llegar las facturas pendientes de pago, se vaya convirtiendo en "Con Su Mismo", (con su mismo coche, con su mismo pantalón, con su mismo juguete, con su mismo ordenador... y esto si hay suerte) 

viernes, 24 de diciembre de 2021

Algo falla...



Algo falla cuando los mejores deseos de paz y felicidad se circunscriben a una semana y no a los 365 días de año.


 

miércoles, 1 de diciembre de 2021

NOVIEMBRE. El mes de las hojas secas

   Debe ser la edad, pero cada vez me gusta más el otoño. Esa luz triste,  las hojas que caen de los árboles en vuelos caprichosos, el viento frío, los chaparrones y lloviznas... Las luces y sombras que produce el sol de otoño, tan bajito, incluso a medio  día. Los diferentes tonos de marrón, amarillo naranja, rojo. Dentro de poco los árboles habrán perdido todas sus hojas, (siempre hay alguna que insiste tercamente en aguantar en las ramas en pleno invierno), y crearán un paisaje de negros blancos y grises, pareciendo estar muertos. Pero no
         Las hojas caídas forman auténticas alfombras dando a las ciudades un aspecto que se  considera sucio. Ya no son necesarias. Sobran. Nadie se acuerda de que en un momento   fueron verdes y  dieron vida a sus árboles y sombra a los viandantes, pero a para mi,   merecen todo el respeto


Otra hoja
que acaba en la fuente...
Viento de otoño





En los árboles
el color del otoño
¡Estoy mojado!



Hora de siesta
Por la calle vacía
tan solo hojas



Llovizna
El camino invadido 
por hojas secas


Anochece...
La quietud de las hojas 
de los robles





Llueve a ratos.
Hoy el banco es para 
las hojas secas





 

martes, 10 de agosto de 2021

Yo no he sido

 



 He visto una foto que me ha impactado. Es de una terraza de restaurante donde la gente cena tranquilamente. Detrás se ven unos veleros atracados en un puerto deportivo. Algo más lejos un incendio forestal quema un monte.

Me ha llamado la atención la desconexión de los comensales con el destrozo que se está produciendo a corta distancia. "No es mi problema", titularía esta foto, tal vez trucada

En nuestras sofisticadas sociedades todos tenemos un puesto. Sin duda los comensales, han sido eficientes en el suyo. Están disfrutando de su merecido descanso. El fuego no es su responsabilidad. No lo han prendido ellos. Tampoco son bomberos. Son turistas . Del fuego que se ocupen los bomberos, las autoridades,(!para eso pago mis impuestos!).

La foto es la imagen real de nuestra actitud ante la situación galopante del calentamiento global y de sus funestas consecuencias. No es mi problema. Yo no he sido y desde luego "directamente" no lo hemos provocado nosotros. Somos buena gente que madruga, trabaja duro, cuida de su familia y cuándo puede disfruta de la vida. Eso es lo correcto. Creamos riqueza, puestos de trabajo, educamos y mantenemos a nuestros hijos para que en el futuro triunfen en la vida, a ver si pueden ser Ceo's, asesores, promotores... 

¿¡Encima tengo que apagar un incendio!?

No somos pirómanos, pero si bien directamente no lo somos, es verdad, el modo de vida de nuestra sociedad, que más o menos voluntariamente es el nuestro, ayuda a crear las circunstancias para que se produzca un calentamiento global, que genera olas de calor, sequedad, que favorecen la producción de incendios forestales imposibles de apagar, hasta que llueva. 

Debe ser que nuestro cerebro es incapaz de ver las consecuencias que generan nuestros actos si éstas no se manifiestan directamente

Por eso pensamos "yo no he sido..."

viernes, 9 de julio de 2021

¡LBERTAD!

 



La última del gobierno bolchevique en el poder es que quieren que no comamos carne!

Su intervencionismo raya lo inaudito y supone un ataque directo no sólo a   nuestra libertad sino al PiB y ponen riesgo innumerables puestos de trabajo y negocios totalmente legales.

Desde hace años nuestra libertad sufre numerosos ataques sin que hagamos nada.

- Nos persiguen si fumamos en base a unos estudios que no están justificados. Yo he fumado libremente y no tengo cáncer.

-Se prohíbe el anuncio de bebidas alcohólicas, vaya UD a saber por qué, con lo sano que es el vino para el corazón y los licores "digestivos"

- Nos multan si las fuerzas que utilizan para la represión de la libertad encuentran trazas de alcohol en nuestra sangre cuando conducimos.

-NOS OBLIGAN A ATARNOS AL COCHE! Con un cinturón que nos oprime. ¿Quienes son ellos para decirme cómo tengo que ir en MI coche?

- Me ponen limites a la velocidad, con el único fin de recaudar. Me obligan a seguir un obsoleto y dictatorial código, (¡que no hemos votado!). de la circulación vendiéndonos la moto de que es por mi seguridad Todos nos hemos saltado esas absurdas normas y aquí estamos!!

-NOS encerraron en casa, nos taparon la boca con el pretexto de un virus que nadie ha visto porque quieren SOMETERNOS Y CALLARNOS!

-NOS vigilan lo que ganamos y nos hacen pagar unos disparatados impuestos para gastárselo ellos en juergas y coches oficiales

- Nos obligan a vacunar nos porque así nos introducen "chis" con los que quieren controlar nuestro comportamiento

¿¿¿Hasta cuándo vamos a tolerar tanta opresión???

 ¡¡!AZNAR VUELVE PRONTO Y SÁLVANOS DE ESTA DICTADURA!!!

lunes, 26 de abril de 2021

yo, me, mi...

 


  Esta situación de mayor o menor confinamiento pandémico favorece,( al menos en mi caso), la introspección. De la misma forma que uno tiene más tiempo para encontrar, viejas fotos, cartas... etc. afloran archivos mentales de acontecimientos, de decisiones que se tomaron en su momento, de experiencias... eso sí afloran con "comentarios". La perspectiva del tiempo, de la experiencia hace que se vean muchos aspectos que en su momento ni se imaginaban.

   Me llama  la atención las motivaciones, o tal vez deba decir "la motivación" que había detrás de ellos. La nueva revisión de los viejos archivos de mi vida me hace ver que la verdadera motivación de todo era absolutamente egoísta. Buscaba algo placentero agradable, menos complicado... Incluso en esas decisiones, en las que en su momento la motivación parecía desinteresada o incluso espiritual, realmente tenía un fin también egoísta, tal vez más presentable, pero egoísta. Un beneficio, no inmediato, pero que a la larga, suponía para mí una situación de ventaja. Por ejemplo, ceder de mis derechos frente a los demás, me permitía aparecer como víctima, que es un papel a veces deseado y que de paso me libraba de responsabilidades. Optar por decisiones espirituales frente a materialistas, en el fondo me hacía buscar una consolación  que o bien no encontraba en lo material y de paso me daba una aureola de santidad, ( aparente, claro), o de resistencia, por encima de la de los demás, que más prosaicos optaban por lo de siempre o más fácil. Es como preparar unas oposiciones de prestigio. Un sacrificio a corto plazo permite acceder a un puesto socialmente respetado y económicamente muy bien remunerado, (suele ser lo mismo). El pobre opositor puede parecer absurdo cuando renuncia a los placeres de la juventud, temporalmente, pero cuando aprueba y más si es con un buen número es él que se ríe de los mediocres. Pero en el fondo sus sacrificios tenían también un fin egoísta.

   Otra cosa que me llama la atención son los conceptos  de yo, mi o mío. Estas palabritas puestas delante de algo multiplican infinitamente las cosas:

"Antonio tiene un cáncer",  no es lo mismo ¡dónde va a parar! que "yo tengo un cáncer..."

"Le tuvieron que cortar la pierna" no es lo mismo que "me tuvieron que cortar la pierna"

"Han pinchado las ruedas de los coches" no es lo mismo que "han pinchado las ruedas de mi coche"

   Es lógico y en cierto modo sano que las desgracias que ocurren a nuestro alrededor más o menos cerca, no nos afecten tanto como lo que nos pasa a nosotros. Sufriríamos enormemente sin a veces posibilidades de actuar para corregirlo. Supongo que el sistema operativo tiene su lógica y es bueno que como dicen en Murcia de una forma no muy elegante, pero muy explicativa, "cada perrico se lame su pijico". En general tenemos poco control para solucionar muchas cosas que nos pasan, como para preocuparse de los demás

  Los demás también son afectados por las palabricas en cuestión. No son lo mismo los hijos de los demás que mis hijos. Cuando los nietos de los demás son animalitos salvajes que no hay quien los aguante lo decimos a los cuatro vientos. Si ese comportamiento es de nuestros nietos lo explicamos con expresiones como 

- "Tiene un carácter muy fuerte"

-"están ya cansados"

   El problema es que estos planteamientos generalmente tienden a hacerse cada vez más grandes y nos desentendemos de los demás de forma cada vez más radical. Nos importan un pimiento y nos hacemos bastante insolidarios, sobre todo si la solución pasa por ceder algo en nuestros derechos, en nuestros privilegios.

   Nuestro comportamiento diario, nos guste o no, tiene implicaciones bastante más lejos de nuestro entorno inmediato. Un ejemplo en mi caso. Soy consciente del problema que se crea  con la super abundancia del plástico, sobre todo el desechable, en la forma de bolsas del super, botellas de agua, envases de embutidos, quesos, frutos secos... Puedo tomar decisiones de compra que minimicen bastante "mi aportación" a este problema, pero... es más incómodo

   Es el problema de las disonancias cognitivas. Hago algo que va en contra de mis principios, (por que me viene más cómodo, me da más placer...etc. que seguirlos) y esa incoherencia me produce un estado de ansiedad que de alguna forma, tengo que eliminar.

   Hay dos opciones:

-Eliminación cuesta arriba: Me tomo la molestia de llevar yo mismo las bolsas, (reciclables), no compro agua o bebidas que no salgan por el grifo, procuro evitar comprar productos extraenvasados... etc.

-Eliminación cuesta abajo:  Razono, "realmente porque yo tenga cuidado no va a mejorar el medio ambiente"; "estos envases protegen mejor los productos"; " son más higiénicos"; " todo el mundo lo hace" y la que más me gusta,  "¿te imaginas la cantidad de gente que trabaja en estas empresas y que si todos actuamos como tú mandaríamos al paro?". Un sin fin de explicaciones en los que nuestra imagen sale realzada y nos permite seguir practicando la forma de conducta de forma elegante y justificada ante mi mismo y los demás y que además nos apetece.

   Hay una tercera posibilidad: No soy consciente, de una forma deliberada y activa de los problemas que nuestros actos cotidianos pueden generar a nuestro alrededor y de esa forma no se crea la disonancia cognitiva y no tengo necesidad de resolverla. 

   El gran problema empieza cuando uno se hace consciente de sus actos. Los niños son muy poco conscientes y actúan como ellos creen que les viene mejor de forma natural. Con el tiempo les vamos haciendo conscientes, (no más que nosotros), de que sus actos modifican su alrededor y tienen consecuencias y eso hace que vayan teniendo más cuidado en lo que hacen y sobre todo en cómo racionalizan sus caprichos como hacemos los adultos

   Como tarea me voy a poner: 

"conocer la verdadera motivación de mis actos antes de realizarlos"  (¡ a ver si me acuerdo...!